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Mujer, Economía Popular y Solidaria y Derechos

March 8, 2013

EL MICRO CREDITO COMO INSTRUMENTO GENERADOR DE OPORTUNIDADES PARA LA MUJER.

 

Un mundo sin pobreza, una latinoamérica, un Ecuador, mi ciudad, mi barrio, mi comunidad sin pobreza. Se trata sobre todo de tener un diferente concepto de las personas, de sus potencialidades dormidas y de sus oportunidades hasta ahora no desatadas, de concebir seres humanos diferentes.

 

Nuestra sociedad está caracterizada hoy más que nunca por marcadas desigualdades, elevados niveles de concentración de riqueza y sobre todo de oportunidades.  Ha sido el sistema el que ha consagrado esta realidad y la ha llevado a su máxima expresión, ocasionando con ello un incremento de la conflictividad social y política.

 

Pero si las profundas diferencias socioeconómicas que observamos en la sociedad de hoy se determinan por una elevada concentración de los ingresos, es más plausible todavía la falta de equidad en las oportunidades para mejorar las condiciones de vida de los actores sociales.

 

Salud, medio ambiente, educación, vivienda, alimentación, son variables muy sensibles al momento de analizar la situación de las capas más pobres  y sobre todo de las mujeres en nuestra sociedad. En efecto es en ellas en las que los indicadores de pobreza y marginalidad de agudizan y se vuelven críticos, sobre todo si tenemos presente que es la mujer el eje principal de la familia ecuatoriana.

 

Es importante también poner de manifiesto el proceso activo de inserción de la mujer a la actividad productiva de la familia sobre todo en estos últimos años en los que las medidas de ajuste estructural y de crisis del sistema financiero han llevado a la mujer a contribuir en la mejora de los ingresos familiares con su trabajo; sin que esto sea un efecto de políticas para el mejoramiento de la participación y equidad de la mujer en la sociedad, por el contrario las condiciones de trabajo de la mujer son muy precarias, sueldos inferiores, ninguna protección social, bajo estímulo a la capacitación.

 

Es en esta realidad que la mujer ha sabido desarrollar sus iniciativas en pro de mejorar los ingresos familiares, sobre todo a través del mecanismo de autoempleo, en donde la familia se constituye alrededor de la mujer en una “micro empresa familiar”, micro empresa gobernada por mujeres, que piensan y sobre todo actúan en función de familia, papel  y doble papel que juegan las micro empresarias jefas de familia.

 

Así pues, sus decisiones están tan atadas a la familia como a la razón de ser de la micro empresa, lo que ocurre con la micro empresa, afecta a la familia y viceversa (de allí que los problemas familiares, de salud, de abuso de substancias alcohol, drogas descomposición social –  familiar deben ser abordados por cualquier programa que apoye a la micro empresa).

 

Es en este contexto que un instrumento formidable para devolver la autoestima, la confianza y sobre todo incrementar las oportunidades de las clases más marginadas de nuestra sociedad se pone de manifiesto. El crédito tiene un efecto psicológico impresionante en personas y sobre todo mujeres que han vivido en un entorno de inequidad de género, abuso sexual y desigualdad de oportunidades.

 

Crédito viene de creer, de confianza, es así que una mujer que recibe un crédito basado en la unidad o la organización que mantiene con otras mujeres en su misma situación y que busca impulsar la actividad que ella ejerce, eleva el auto estima, despertando las potencialidades dormidas, se constituye sobre todo un resorte psicológico que activa y direcciona la voluntad de la persona al logro de un objetivo.

 

Sin embargo de lo expuesto, es importante resaltar que el crédito por sí no es un objetivo, es ante todo un instrumento, y tal vez uno de los más poderosos para impulsar procesos de desarrollo socioeconómicos, permitiendo rescatar del pozo de la desilusión y de la impotencia de la pobreza a muchos seres humanos.  Si bien el instrumento es efectivo tanto en el caso de ser dirigido a los hombres como a mujeres, es de mayor eficiencia y eficacia sobre todo cuando se lo dirige con énfasis a la mujer jefa de familia microempresaria, pues con el estamos cubriendo uno de las más importantes falencias de las micro empresas, el financiamiento.

 

Además de lo anotado, es importante analizar el crédito (entiéndase micro crédito) en el contexto socio cultural de un pueblo o de una organización. La experiencia nos ha llevado a creer que no debemos forzar los procesos sociales o culturales a través del crédito, por el contrario el crédito debe ser el instrumento estimulante de procesos connaturales de la sociedad, eso sí procesos que generan redistribución de ingresos, regeneración del tejido social, que potencian capacidades locales, que impulsan procesos educativos y de incorporación tecnológica y el uso óptimo de los recursos.

 

El querer forzar realidades nos lleva a correr el riesgo de caer en errores metodológicos al momento de hacer crédito, situación que se manifiesta en altos niveles de morosidad, poca eficiencia en el uso del crédito, en otras palabras colapso de los programas financieros.

 

En este marco, los productos financieros ofrecidos a las micro empresarias deben ser integrales, caso contrario se darán desvios como el de la micro empresa que recibe un préstamo y lo invierte en el negocio, pero pide al usurero para cubrir los gastos médicos de los hijos, o que la financiera, al negarse a cubrir estos los gastos médicos, vea como la micro empresa reduce su capital de trabajo pues la urgencia médica es más fuerte.

 

Como se dijo anteriormente, los productos financieros ofrecidos a las micro empresas deben ser integrales, la familia y la micro empresa son una sola, la capacitación y potencialidades de la familia se reflejan en las posibilidades de la micro empresa de competir  en el mercado, de obtener productos de buena calidad, en otras palabras de sobrevivir. 

 

Por tanto es de singular importancia, sobre todo si sabemos que las micro empresas son especialmente sensibles a los métodos productivos, el aspecto de los servicios adicionales al financiero, en otras palabras la trilogía beneficiarios, financiera y proveedora de servicios (capacitación técnica, asesoría productiva y de comercialización), son aspectos claves del éxito de cualquier programa crediticio.

 

El aspecto anotado en el párrafo anterior es de importancia estratégica, sobre todo si se sabe que los beneficiarios de los micro créditos, son personas que se encuentran generalmente en la franja de la pobreza, en donde sus pertenencias y activos personales no son garantías sólidas para recibir un crédito (es la fortaleza del grupo y la voluntad de pago lo que le hace sujeto de crédito a una mujer micro empresaria), por tanto no puede darse el lujo de errar, razón que eleva aún más el compromiso de la financiera y de al proveedora de servicios no financieros.

 

Los procesos de desarrollo, no son a corto plazo, los mismos se desarrollan a través de actividades que enfocan diferentes frentes y afectan actividades de manera recurrente y permanente; es en este enfoque que es conveniente analizar la estrategia a seguirse para logra nuestro objetivo superior, el de impulsar procesos de desarrollo y mejoramiento de ingresos de las clases más desposeídas, con especial atención al equilibrio de género.

 

 

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