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La Economía Popular y Solidaria

Dentro de la compleja estructura económica de la sociedad ecuatoriana, los tipos de emprendimientos organizados denominados solidarios y populares, deben ser entendidos como una forma alternativa de organización de la producción, distribución y consumo, diferenciada de la economía empresarial capitalista y de la economía pública[1].

Es necesario identificar adecuadamente este subsistema económico alternativo que impone la gestación de la economía popular y solidaria. 

“Se entiende por economía popular y solidaria, al conjunto de formas colectivas de organización económica, sin fines de lucro y auto gestionadas por sus propietarios que se asocian como trabajadores, proveedores, consumidores o usuarios”[2].

La definición anterior refleja la naturaleza cooperativa de la economía popular y solidaria, cuyos objetivos van más allá del utilitarismo y la rentabilidad, característicos de la economía de mercado, orientándose a ofrecer un bien o servicio como un compromiso ético y de responsabilidad ante los miembros del grupo y beneficiarios del intercambio.

En la economía popular y solidaria, el productor y el consumidor buscan asumir una actitud de diálogo entre iguales, al valorar el bien o servicio según el trabajo incorporado en el mismo; la fijación del precio en la economía popular y solidaria tiene como referente el valor del trabajo incorporado, sustento de la razón del intercambio, dar y recibir, buscando suplir necesidades diferentes; la obtención de beneficios monetarios es una posibilidad no un objetivo de la economía popular y solidaria.

En la economía de capital, el precio se fija tomando como referente la maximización de la utilidad dentro de una particular estructura de mercado en la que opera. En la lógica de la economía popular y solidaria, se da un cambio en la concepción del valor y por tanto en la fijación del precio de los bienes y servicios, ya que coloca a la persona como la razón del quehacer económico, pretende alcanzar la sostenibilidad del proceso productivo más allá de la rentabilidad que pudiera alcanzar, lo que realmente interesa es sostener el valor del trabajo de quienes ofrecen una serie de bienes y servicios necesarios para el bienestar de la sociedad.

Dentro de la economía popular y solidaria, la producción no se desarrolla según la mano invisible de mercado y los intereses del capital; sino según las necesidades humanas y la posibilidad de su satisfacción. Todo acto económico dentro de una economía popular y solidaria pasa a tener un contenido ético puesto que lo que está detrás es la búsqueda de mejores condiciones de vida, es decir del “Buen Vivir”.

Una estructura organizada de la economía popular y solidaria se fundamenta en la ayuda mutua y el esfuerzo acumulado de cada uno de sus miembros; es un acto cooperativo[3], siempre y cuando los participantes compartan este fundamento solidario. 

Se rompe el acto cooperativo cuando una empresa de economía solidaria realiza transacciones con un actor fuera de su vínculo; ya que en este caso parte del esfuerzo colectivo se traslada a una economía de capital con otros objetivos.

La economía popular y solidaria como acto cooperativo que es, tiene implicaciones tanto a nivel ético-filosófico como a nivel operativo-tributario.

En el aspecto ético-filosófico, la economía solidaria reconoce la necesidad de pasar de una sociedad de capitales a una sociedad de personas, en la cual los actos económicos responden a un esfuerzo consciente y responsable de servicio y ayuda mutua, de carácter voluntario e igualitario, en el que las personas valen por lo que son no por lo que tienen, rompiendo con el proceso de fetichización de los valores o su mercantilización.

Por otra parte, a nivel operativo tributario, el cambio se da sobre todo en el alcance del efecto tributario; los intercambios dentro de una economía popular y solidaria parten de transacciones que no persigue el lucro, no existe por tanto la posibilidad de importe sobre la rentabilidad, como sucede en una transacción de economía de capital. Adicionalmente,  las transacciones dentro de la economía popular y solidaria no tienen necesariamente una valoración a precios de mercado, sino que muchas veces responden a un intercambio de servicios valorados subjetivamente, dificultando la identificación clara de la base imponible.  

En este sentido la economía popular y solidaria demanda un régimen impositivo especial que permita la transformación del aporte tributario basado en la renta, a un tipo de contribución que reconozca el uso de los servicios públicos en la producción, comercialización y consumo.

El carácter de un acto de economía solidaria está determinado por:

  • La búsqueda permanente de mejores condiciones de vida para sus asociados, como objetivo organizativo
  • El reconocimiento y retribución al trabajo y participación dentro de la organización
  • La eficiencia y calidad como elementos de sostenibilidad, desarrollo y beneficio para los asociados
  • La responsabilidad económica que tienen los miembros frente a la organización solidaria de la que forman parte

Uno de los elementos que marca profundamente las diferencias entre la economía de capital y la sociedad de personas, es la forma en la que se toman las decisiones a su interior, más precisamente, quién toma las decisiones. En las economías del capital es la proporción de propiedad sobre el capital el elemento que define quién toma las decisiones; por el contrario en las economías de las personas o social y solidaria, el ejercicio de la toma de decisiones está mediado por las formas de participación, aspecto clave es por tanto la estructura de gobierno de las organizaciones de la EPS.

En este sentido la participación en las sociedades de personas de la EPS debe guardar al menos los siguientes elementos:

  • Democracia en la participación, la representatividad está basada en la condición humana, un socio un voto, un miembro una representación.
  • Descentralización en la participación, como base para el reconocimiento de espacios verdaderamente democráticos, en los que los seres humanos efectivamente sean tales, interactúen y puedan mantener mecanismos de control social y rendición de cuentas.
  • Desarrollo de capacidades en los miembros o socios con el objetivo de que su  participación sea consciente y responsable.
  • Construcción de canales de participación suficientes para expresar de manera eficiente y clara, la voluntad de los miembros.

En base a los elementos antes planteados, el ejercicio de análisis financiero en las condiciones de la EPS representa un importante cambio. Del análisis de la utilidad marginal para la toma de decisiones de inversión en una sociedad de capitales, en donde la inversión adicional debe generar un rendimiento al menos igual al uso alternativo; pasamos a las sociedades de personas (EPS), en las que las decisiones se toman en base al costo medio.  Esta situación  redunda en un ejercicio de inclusión, pues el uso del criterio medio permite que al interior de las organizaciones de la EPS puedan coexistir miembros que no cubren los costos de su permanencia[4], con miembros que por su tamaño o monto de contribución, financien la operación institucional; esto es lo que podríamos llamar “subsidio cruzado masivo”.

Por tanto, el análisis basado en el ingreso medio genera que las organizaciones de la EPS puedan acceder a sectores en donde las economías del capital no lo hacen, pues no existe para aquellas el nivel de rendimiento adecuado sobre el capital.  Para la economía social y solidaria el rendimiento debe ser lo suficiente para mantener la sostenibilidad de la operación.

Con los elementos planteados tanto de gobierno, como de participación, coexistencia económica y financiera, y valores éticos, se busca lograr una ecología social adecuada, que redunde en una reducción del riesgo social en las comunidades donde las estructuras organizadas de la EPS se desenvuelven, logrando con ello un impacto social sistémico.

 

 

 

RELACIÓN ENTRE LA ECONOMIA DEL CAPITAL Y LA ECONOMÍA POPULAR Y SOLIDARIA

CAPITAL

ECONOMÍA POPULAR Y SOLIDARIA

Propiedad: Por acciones, el que tiene más acciones decide.

Propiedad por ser persona, una persona un voto, democracia.

Objetivo: La utilidad, basada en el precio que lo determina el mercado, no el trabajo que se ha incorporado en el bien o servicio.

Objetivo: La sostenibilidad=equilibrio entre ingresos y egresos, donde el costo es el elemento más importante y dentro de éstos la mano de obra.

Mecanismo: la extracción, esto es el traslado del valor de una persona a otra (utilidad marginal del consumidor).

Mecanismo: la sustentabilidad, que es el equilibrio de las cadenas bióticas y sociales, por eso es necesaria la participación.

El enfoque: Es el Individuo (homo economicus), la economía es a-ética, es decir neutral

El Enfoque: Es comunitario, familiar, principalmente la economía popular y solidaria es ética, transgeneracional.

Valores: Basados en el tener, las personas valen por lo que tienen o pueden consumir.

Valores: Basados en el ser, las personas valen por lo que son, o son capaces de relacionarse.

Fuente y elaboración: Equipo Investigador

 


[1]       Al decir de Coraggio, (1991) “la economía estaría dividida en tres subsistemas: economía empresarial-capitalista, economía pública (empresarial estatal y burocrática estatal no orientada al lucro) y economía popular”.

[2]  MIES, Propuesta de Economía Popular y Solidaria, marzo 2010.

[3]               Acto cooperativo, acto no mediado por el interés mercantil.

[4]  Por ejemplo, pequeños productores cuya capacidad productiva no permitiría acceder a mercados, o pequeños ahorristas que gozan de tasas y servicios que en una institución financiera del capital serían expulsados por su tamaño o castigados con tasas negativas de rendimiento sobre sus ahorros, o beneficiarios de créditos pequeños que deberían pagar tasas elevadas para hacerse viables.